16 de octubre de 2022, «Día Mundial de la Alimentación: no dejar a nadie atrás».

Familias del Enrique Alonso, esta semana os dejamos una pequeña reflexión sobre la alimentación como complemento a lo publicado la semana pasada; aunque en este caso con un claro enfoque solidario y para reflexionar con nuestros hijos e hijas sobre salud y solidaridad.

El Día Mundial de la Alimentación se celebra el 16 de octubre de cada año. Fue proclamado en 1979 por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación  (FAO). Su finalidad es concientizar a los pueblos del mundo sobre el problema alimentario mundial y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza. El día coincide con la fecha de la fundación de la FAO en 1945.

DATOS PARA LA REFLEXION

Unos 3 100 millones de personas (casi el 40 % de la población mundial) no pueden permitirse una dieta saludable.

Cada año se produce el doble de los alimentos necesarios para alimentar a las personas que habitan en la Tierra, pero 793 millones de personas pasan hambre.  Alrededor de 193 millones de personas necesitaron asistencia humanitaria para su supervivencia en 2021.

El conflicto fue el principal impulsor de la inseguridad alimentaria aguda para 139 millones de personas en 24 países y territorios en 2021.

Aunque hasta 828 millones de personas padecen hambre, 1 de cada 8 adultos es obeso, un problema en aumento en todas las regiones del mundo.

Más del 80% de los extremadamente pobres viven en zonas rurales.

Dos tercios de quienes padecen altos niveles de inseguridad alimentaria aguda son productores de alimentos rurales.

En todo el mundo las mujeres son las principales encargadas de la nutrición, la seguridad y calidad de los alimentos en la familia y en la comunidad A escala mundial las mujeres tienen un 15% más de probabilidades que los hombres de sufrir sufrir inseguridad alimentaria moderada o grave.

 Los Pueblos Indígenas son guardianes de casi el 80% de la biodiversidad terrestre mundial en el 22% de la superficie de la Tierra. Sin embargo, sufren tasas más altas de pobreza, malnutrición y desplazamiento interno.

 Unos 160 millones de niños son víctimas del trabajo infantil. El sector agrícola representa más del 70% del trabajo infantil en todo el mundo

En los países en desarrollo, la mayor parte del trabajo de las mujeres se dedica a la agricultura. Aunque los hombres normalmente aran los campos y guían a los animales de tiro, las mujeres hacen la mayor parte del trabajo relacionado con la siembra, escarda, fertilización y recolección de los alimentos básicos, como el arroz, trigo y maíz, que representan más de 90% de la dieta de la población rural pobre. La contribución de las mujeres a los cultivos secundarios, como las legumbres y hortalizas, es todavía mayor. En su mayoría, estos cultivos se producen en huertos familiares, cuidados casi exclusivamente por mujeres. Estos huertos muchas veces son notablemente productivos y son fundamentales para el bienestar nutricional y económico. En un estudio realizado en Nigeria oriental, por ejemplo, se comprobó que los huertos familiares, que en promedio ocupan sólo 20% de la propiedad familiar, aportaban casi la mitad del total de la producción agrícola. De la misma manera, se estima que en Indonesia los huertos familiares aportan más del 20% de los ingresos del hogar y el 40% de los suministros alimentarios domésticos.

Finalmente para aquellas familias que quieran profundizar un poquito más os facilitamos el material:

https://www.fao.org/documents/card/es/c/cc0239es

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